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Txomin Pérez. Con la tecnología de Blogger.

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Son molinos

Son molinos

Más que mil palabras

14 de junio de 2013

El dicho de que “una imagen vale más que mil palabras”... no es algo que se cumpla siempre. Aunque a veces sí. Y en este caso... como son dos imágenes... multiplicando, multiplicando... nos salen 2.000 palabras. Intentaré no llegar a ellas.

Aquí tenemos dos de los dibujos que han ganado el concurso que Cáritas Diocesana de Palencia convocó entre los escolares palentinos. Estos son de los más mayores... Los de los pequeños están en la portada de este número de Iglesia en Palencia.

Se les animaba a los niños y niñas a plasmar con sus dibujos el lema que Cáritas nos propone “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”. Y con esa capacidad de síntesis que tienen las criaturas... a través de 712 dibujos nos han dado una lección de “análisis de la realidad” y de “propuestas de acción”.

En algún lado he leído que había que prohibir que los niños durmieran... porque llega el día en que despiertan... y se han hecho adultos. Y pierden cosas que ya nunca se recuperan. Cosas que nos hacen profundamente humanos.

Ojalá tuviéramos muy claro, como lo tiene Berta, que lo importante no es tener mansiones... que lo importante es tener amigos. Y gente que te quiere. Y gente a quien querer. Y ojalá supiéramos, como lo sabe Esther, que si no somos esclavos de las cosas... nuestra vida dejará de ser en “blanco y negro”. Y nuestra vida -y la de otros- se llenará de “color”.

PD: Me han salido 250 palabras. Bien, bien, bien.

Pónganse de acuerdo

27 de mayo de 2013

Imaginen ustedes una parroquia en la que hay dos curas que, por las razones que sean (que tampoco vienen ahora al caso) han decidido que -sin hacer mucho caso a los feligreses- cada 8 años “manda” uno.

Ahora le toca “mandar” al “señor cura A”... Cambia el altar de sitio y recoloca los confesionarios; San Antón que estaba al lado de Santa Lucía, se pone al lado de la Purísima; la misa de 11 es ahora a las 11,15 y cambia también las horas de la Catequesis; en el despacho de Cáritas pone la Adoración Nocturna... A todo esto, el “señor cura B” no está para nada de acuerdo... y avisa que cuando el vuelva a “mandar”, cancelará estas reformas, porque no tienen ni pies ni cabeza.

Han pasado los 8 años... y el “señor cura B” accede al poder. Y -como había prometido- se acometen los cambios. Los confesionarios se ponen donde la pila bautismal; la misa de 11,15... será ahora a las 11,22; San Roque ahora estará al lado del Resucitado; y los niños de la Catequesis pasan a reunirse los domingos después de comer. Por supuesto, el “señor cura A”... está indignado.

Con tanto cambio no hay quien se aclare. Hay buenas mujeres que ya no saben dónde ir a poner unas velas, y otras que llegan siempre tarde al Rosario. El índice de abandono en la Catequesis de Confirmación crece cada día... y los suspensos en Catequesis de Infancia alcanzan porcentajes históricos. Cuentan que en una novena a San Isidro... se leyeron los textos de la fiesta de la Virgen del Carmen. La gente ya no sabe a qué hora empieza la misa de 11... y unos llegan a las 11,10, otros a las 11,17... y otros a las 11,26. Y el desencanto crece... y algunos dicen que van a “perder la fe”.

Pues, más o menos... esto es lo que pasa con la EDUCACIÓN en este país. Cada 8 años... Ley nueva. Nuevas normas, nuevos modos, nuevos acentos que aplica el que “manda”... y aviso de reformas del que “mandará”. Y seguimos avanzando en el desastre. ¿Sería mucho pedir que, en lo realmente importante, llegáramos a acuerdos con vocación de perdurar? En la escuela nos jugamos el futuro de cada niño... y el futuro de todos.

Virtualidades reales

12 de mayo de 2013

Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización. Este es lema de la XLVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que celebraremos el próximo 12 de mayo, Solemnidad de la Ascensión del Señor.

Las redes sociales -en palabras de Benedicto XVI- «están contribuyendo a que surja una nueva “ágora”, una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad». Y añade, el Papa emérito «estos espacios, cuando se valorizan bien y de manera equilibrada, favorecen formas de diálogo y de debate que, llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad, pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana. El intercambio de información puede convertirse en verdadera comunicación, los contactos pueden transformarse en amistad, las conexiones pueden facilitar la comunión».

Tengo muy claro, y así lo experimento a diario... que las redes sociales, son, ante todo y sobre todo... espacios de relación, de diálogo, de debate, de comunicación, de contraste de ideas y pareceres, de crecimiento... espacios de Evangelización.

Son muchos que usan la palabra “virtual”... como indicando que las relaciones que aquí se producen son de menor categoría. Craso error.

Las conversaciones que en Facebook tenemos son tan reales como pueden serlo una conversación telefónica o... las antaño denominadas epistolares. Solo cambia el canal utilizado. Con el añadido que ahora desaparecen las distancias geográfica... y casi las temporales. Y responden, ante todo, a la necesidad que tenemos todos los seres humanos de relacionarnos con los demás.

Me alegra que haya sido un señor mayor, el Papa Benedicto XVI el que nos haya animado a todos a embarcarnos en el anuncio del Evangelio en estas nuevas plazas. Plazas públicas donde -desde el respeto- podemos suscitar preguntas, plantear interrogantes... y dar respuestas.

Confiar

21 de abril de 2013

Todos los días, a todas horas, muchas veces sin darnos siquiera cuenta... estamos “confiando”. No nos queda otra. Nunca podremos tener la completa seguridad de todo, y en todo momento... Es imposible. Y por eso “esperamos” con seguridad que algo suceda o que alguien se comporte como se desea: “confiaba en que llegaría a tiempo” ... “confío en ti”. Y por eso “encargamos” algo a alguien o lo ponemos bajo su cuidado: “le confié todo el dinero para que me lo guardara” ... “te confiaré un secreto”.

Aún recuerdo a un buen cura -ya mayor- que repetía a tiempo y a destiempo: “siempre que vamos a hacer la compra nos llevamos leído y aprendido el folleto con las ofertas y descuentos... pero con el Evangelio del domingo... la mejor oferta... no seguimos el mismo criterio”.

Con el “confiar” nos pasa tres cuartos de lo mismo. Ponemos nuestra confianza en “cada cacho cosa”... que en fin...

Estamos cerca de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Y los creyentes queremos aplicar la palabra “confiar” a Dios: nos fiamos de Él, de que estará siempre con nosotros, de su Palabra y de lo que nos pide. Para poder responder a la “vocación” de cada uno, a esa llamada que Dios nos hace para orientar nuestra vida y responderle con generosidad.

Confianza, confianza, confianza... que no hace mucho el Papa Francisco nos ha dicho que nos dan miedo las “sorpresas de Dios”. Y para mí que va a estar en lo cierto.

¡Es nuestra hora!

10 de abril de 2013

“Se impone a todos los fieles cristianos la noble obligación de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra” [Apostolicam Actuositatem, 3].

El tiempo litúrgico sigue su camino... Con intensidad contemplando con admiración un Dios que se hacía Niño. Escuchamos atónitos el mensaje liberador de Jesús de Nazaret. Hemos transitado la Cuaresma. Hemos padecido junto a Él su pasión cruel... hemos llorado -junto a María- a los pies de la cruz. Hemos reconocido, como el soldado romano a los pies de la cruz, que verdaderamente era el hijo de Dios. Hemos anunciado su muerte y proclamado su resurrección... Y comprobaremos cómo subirá al Padre, asegurándonos que estará con nosotros todos los días hasta el final de este mundo. ¿Y ahora qué?

Dios ha dado su muestra más grande de amor infinito a este mundo, ha renovado su alianza, ha mezclado la historia de salvación con la historia humana. Lo sucedido hace dos mil años sigue sucediendo cada día... ¿Y ahora qué?

Ahora nos toca vocear la Buena Noticia de la Resurrección. No son teorías lo que contamos, son experiencias vitales, reales, que se pueden tocar. Vivimos en “un aquí y un ahora”, inmersos en la realidad de nuestro pueblo.

La Resurrección nos urge a anunciar la dignidad de millones de hijos de Dios. La dignidad de los humillados por tantas situaciones laborales que deshumanizan, por tantas desigualdades sociales, en el paro, en tantos inmigrantes abocados a la desesperación, en injusticias económicas, en familias rotas... Tenemos delante un mundo que está esperando nuestro mensaje de Vida y Plenitud.

La Resurrección nos anuncia un atisbo de esperanza, asomando por el umbral de la sociedad. ¿Algo tendremos que decir y hacer como hijos de Dios, signo de su presencia en el mundo?

Hagámoslo juntos, todos uno en el Padre. En nombre de nuestro Padre y no en nuestro nombre. Desde el Amor del Padre, en comunión con el Hijo e impulsados por el Espíritu.

Un gran horizonte se nos abre, una gran misión. La Iglesia entera nos convoca, cada uno desde su don, su carisma. ¡Es nuestra hora!

Feliz Pascua de Resurrección... y buen trabajo.
 

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